Nuestros productos
En 2008 estaba complicado de plata y necesitaba generar ingresos extra sin dejar mi trabajo. No buscaba hacerme rico, solo una alternativa real.
Investigué, di con los juegos inflables y vi que el arriendo promedio era $40.000 por evento. Hice los cálculos. Me conseguí dinero y compré mi primer inflable: un castillo de 3x4 metros.
El primer arriendo lo cambió todo.
Llegaron más contactos, más eventos. Seis meses después ya tenía tres juegos. Tres arriendos en un día significaban cerca de $100.000. Ya no era solo un ingreso extra.
Después de dos años quise escalar y decidí importar. Hice mi primera importación de juegos inflables.
Todos llegaron con fallas.
Pensé seriamente en abandonar. Pero paré, analicé y entendí algo crítico: el problema no era el rubro, sino el proveedor.
Busqué otro proveedor, volví a intentar y todo cambió. Con ese proveedor trabajo hasta hoy, más de 15 años después.
Ese error me costó dinero, pero me enseñó exactamente qué funciona en este negocio: qué proveedores son confiables, qué juegos rinden más, cómo evitar pérdidas y cómo escalar sin quemar etapas.
Tres años después de ese primer castillo, pude decirle a mi jefe: "Gracias por todo, pero ahora me voy a dedicar a mi propio negocio."
Hoy, después de 535+ emprendedores asesorados, sabemos exactamente qué errores evitar y cómo construir un negocio rentable desde el primer evento.
Por eso no vendemos solo juegos. Acompañamos a personas que quieren emprender, tal como nosotros lo hicimos desde el primer día.
Si ya decidiste empezar, o si ya probaste y no funcionó como esperabas, estás en el lugar correcto.
Yo estuve exactamente donde tú estás ahora. La diferencia es que tú no tienes que cometer los mismos errores que yo cometí